14 de julio de 2009

agujeritos y protuberancias

Imaginandose transformado temporariamente, de la noche a la mañana, en mujer.
Por Fito Páez

Salvando distancias y quitando obvias metáforas misóginas, creo que en primera instancia sería algo parecido a lo que sintió Gregorio Samsa, ya saben, en La metamorfosis de Franz K. Quiero creer que poco a poco me iría haciendo a la idea y comenzaría a pensar que –salvo los días de regla– tan mal no está. Por supuesto que me surgirían mil cosas diferentes para averiguar, pero creo que lo básico, lo más importante afortunadamente ya lo aprendí: que ninguna mujer tiene dueño.

Mis primeros pasos se dirigirían al armario femenino más cercano para calzarme los tacos más altos y ver cómo es el mundo desde ahí, desde ese cambio de postura y de altura (aunque ahora que me acuerdo, alguna experiencia tengo al respecto porque me he probado tacos en más de una oportunidad...). Para hacerme el hombre, me pintaría barba y bigotes que combinaran con un rimel livianito, lo suficiente para no perder el estilo durante el día. Labios poco, porque los tengo naturalmente muy coloridos.

Dada mi clara y definida tendencia hétero, elegiría a una mujer para probar por fin qué es el lesbianismo, después a un hombre para experimentar la diferencia y, posteriormente, lo lógico sería un trío para el paroxismo total. Más allá de estas fantasías, debo decir que a mí no me importa demasiado si tenés pito, concha, teta, culo. A fin de cuentas, solo se trata de agujeritos y protuberancias. De modo que: vivan las mujeres, los hombres, las drags, los putos, los travestidos, las lesbianas, los reprimidos y las reprimidas, los y las que no saben cómo llamarse, los de quíntuple sexo... En resumen, ¡viva la vida, carajo!.

FUENTE: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-4083-2008-04-25.html

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Spinetta por Aznar

Hoy todas las guitarras están de luto
La mía, que tendría que haberse puesto a repasar zambas
sólo puede pensar en la tuya,
tal vez porque el barro
tal vez porque este balcón donde te vi
casi por última vez
mira una nube de la forma y el color
de esas eléctricas con las que soñábamos de chicos
Este balcón que se quedó esperando una charla
unas palabras o un abrazo
más
que yá no llegará
Luto también en las palabras
habituadas como estaban a que les pusieras
cascabeles
guirnaldas asonantes
o ruedas de tren apocalíptico
caleidoscópicos ojos de fertil papel
de tu prolífica pluma
que suma y resta sílabas
del metro patrón de las esferas
apenas solas
a solas penas
Adiós
que sea A-Dios
a sus brazos
a ese rincón de magia
que seguramente Él guardará
para los que se animan a jugar
con los bloques con los que ha construido el mundo
haciendo pequeños nuevos mundos de cuatro minutos
donde el corazón se muestra
y baila desafiando al vacio
Adiós
Mientras me duele el pecho
te imagino en viaje
por inmensidades más vastas que las del Capitán
pero a diferencia de él
sé que tendrás todos los tangos silbados al oído
y nunca faltará un mate
ni perfume a malvones
En todos nosotros se queda un pedacito tuyo
serás inspiración multiplicada por millares
a lo largo de los años
y lo ancho de las geografías
Cambiaste nuestras vidas
abriendole camino a la imaginación
cantándole salvaje o dulcemente
a los misterios que nos habitan
al misterio que somos
Adiós
No me resigno a tener que decirlo
Adiós
mensajero del infinito

Pedro Aznar